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  • Kori Paulett Silva

Soy libre y me visto como quiero

No cabe duda de que, parte de la libertad del ser humano se manifiesta en los atuendos que luce; sin perjuicio de ello, notamos que no siempre existe plena libertad para ello, ya que en determinadas relaciones se restringe esa libertad como sucede en la relación laboral con el uniforme.


Esa libertad forma parte del derecho al libre desarrollo de la personalidad, además de formar parte de nuestro derecho a la identidad dinámica, vale decir, de la forma como las personas se proyectan en la sociedad y como desean ser percibidas y reconocidas. Recordemos que la Constitución Política del Perú en su artículo 2° inciso 1, señala que toda persona tiene derecho a su libre desarrollo. El Tribunal Constitucional (TC) en la STC 00032-2010-AI/TC, definió que el derecho al libre desarrollo de la personalidad es una cláusula general de libertad que abarca cualquier ámbito del ser humano para desenvolverse con su natural libertad, de la cual se sustraen las intervenciones que no sean razonables ni proporcionales, ya que es un ser con dignidad y autonomía.


Ahora bien, el TC recientemente en la STC 05228-2016-PA/TC, determinó que en el ámbito laboral no puede obligarse a lucir indumentaria que vulnere las convicciones religiosas del trabajador; en efecto, en el caso concreto, la demandante fue una trabajadora despedida que se desempeñaba como cobradora de bus, la que profesa la religión Cristiana Pentecostés, credo que sobre la base de una cita bíblica que señala “no vestirá la mujer traje de hombre”, entiende que las mujeres no deben usar pantalón, vale decir, solo pueden usar falda o prenda que no vista el hombre.


La empresa en la que laboraba determinó que sus trabajadores deben usar el uniforme compuesto por pantalón, lo que en el caso de la demandante vulneró su derecho a la libertad religiosa, pues el mismo TC estableció en reiterada jurisprudencia que ese derecho garantiza la práctica de la religión en todas sus manifestaciones externas y que nadie puede ser obligado a actuar contra sus creencias religiosas.


En el caso comentado, opinamos que, no solamente se vulneró el indicado derecho, sino que también se conculcó el derecho al libre desarrollo de la personalidad, ya que al margen de profesar determina religión que exija usar falda, en ejercicio de la cláusula general de libertad se puede lucir el atuendo deseado, en tanto no exista una restricción justificada bajo los principios de razonabilidad y proporcionalidad.


Estas restricciones en el ámbito laboral son frecuentes, sin que haya de por medio un análisis bajo tales principios, incluso algunas instituciones pretenden obligar a sus usuarios a concurrir con determinada vestimenta.


Si tiene un caso similar, reivindicamos tus derechos.

Paulett abogados

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